Absurdeces e ignorancias administrativas

septiembre 4, 2009

Creo que todos los que participamos (leemos o escribimos) en este blog tenemos los conocimientos suficientes, unos desde el punto de vista de la formación docente, y otros desde el del “aprendiente” (lástima del participio de presente de nuestro castellano), como para saber discernir las diferencias que marca la formación profesional, y más en una familia profesional como la nuestra, con respecto a otro tipo de formaciones como la secundaria obligatoria que conocemos de cerca (en espacio y tiempo).

Decía lo de la familia profesional como la nuestra por la sencilla razón de la innovación tecnológica y la renovación constante de conocimientos que nos impone tanto a profesores como a alumnos, en las que la mayoría de las veces, y tiene en parte su lógica, vamos arrastrados por las necesidades de un mercado continuamente cambiante (eso que los alemanes llaman Drehung), a los que los currículos no han encontrado el medio de adaptarse de forma dinámica y somos los formadores de estas disciplinas los que, bajo criterio profesional, tenemos que actualizar, documentar y remodelar curso a curso en un sinfín de cambios (cierto es también que no todos lo hacen, pero la moral profesional es como la conciencia, siempre está pinchando detrás de la oreja, al menos de la mía…) que nunca, afortunadamente, acaban. Y hablo de cambios conceptuales y sustanciales en contenidos, no sólo de técnicas docentes.

Esto no quiere decir que este distintivo haga a familias profesionales como la de Electricidad-Electrónica mejor o peor que otras o mejor o peor que otras disciplinas de la educación secundaria obligatoria. Simplemente la hace distinta, y es una característica inherente e innegable. Como es distinta, lo lógico es que los parámetros por los que se debe regir la formación de la misma, desde los puntos de vista del mantenimiento de la calidad de la formación profesional de nuestros alumnos (no debemos nunca olvidar el dicho referente que dice que de la calidad de la formación profesional depende el nivel de desarrollo tecnológico de un país), deben ser igualmente distintos.

letrero

Pues hete aquí que no. Resulta que los criterios son los mismos para todos. En el afán de parecer (que no ser, luego ya sabemos de la cata moral de la mayoría de nuestros políticos) equitativos, y sumidos en el profundo, oscuro y denso pozo del desconocimiento y la ignorancia del funcionamiento de nuestra denostada formación profesional (que intenten vendernos otra cosa ofende a la inteligencia), resulta que un ciclo formativo  como el nuestro de Sistemas de Regulación y Control Automáticos, que es sin duda uno de los puntales tecnológicos formativos de nuestra región (recordad que en nuestra comunidad, el IES Santiago Apóstol de Almendralejo es en el único que se imparte), tiene, más que posiblemente, que perder este año una base fundamental en la formación, por sus conocimientos y su experiencia tecnológica y con el alumnado, como es David Pecellín. Ese es nuestro regalo de Reyes adelantado de nuestros indigentes intelectuales que no aciertan a comprender la importancia de la continuidad docente en determinados puestos y centros, de personal de nuestra administración educativa que no puede ser suplido de ninguna otra forma. Y ojo que no es el único caso, porque uno siempre tiene la duda de si la estupidez es capaz o no de repetirse con igual intensidad. Y de nuevo, hete aquí que sí. Lo mismo podríamos hablar para el IES Javier García Téllez de Cáceres, caso que además me afecta personalmente, y de tantos otros que pasan todos los años.

Un amigo me comentaba hace poco que es difícil conjugar el dedismo con la meritocracia. Sin duda es cierto, pero ése es el trabajo que tienen que realizar nuestra infinidad de consejeros, directores generales, jefes de servicio, asesores técnicos y un largo etcétera de nuestra administración educativa. Lo que no podemos consentir es que, sin lógica alguna, a los ciclos formativos de nuestra familia profesional nos priven de modo forzoso y sin posible solución (por más que ha sido buscada) de las bases trabajadas y conseguidas durante años para mejorar la formación y calidad de enseñanza a nuestros alumnos con el objetivo de mejorar el desarrollo tecnológico de nuestra región a través de su inserción profesional.

Y encima, generalmente, el cambio de cromos hace ganar y perder a los de siempre. Cómo no.

Muchos podéis decir que desde el punto de vista del enfoque del blog, esta entrada puede no venir mucho a cuento, pero me parecía importante quedarlo reflejado de algún modo. Es por supuesto, una opinión totalmente personal, y como el que administra y escribe es un servidor, considero estar en el derecho propio de expresarla como tal. No creo, no obstante, que la opinión de nuestros compañeros de departamento, alumnos del ciclo y de la gran mayoría de docentes de nuestro centro difiera mucho de ésta. Pero eso por supuesto es una inferencia. O suposición.

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2 comentarios to “Absurdeces e ignorancias administrativas”


  1. […] Electrónica de nuestro IES Santiago Apóstol la sufríamos con la marcha de David Pecellín. Ya expuse las razones de la estupidez, y no tiene mucho sentido volverlas a repetir siendo las mismas. La única razón de volver de […]


  2. […] Electrónica de nuestro IES Santiago Apóstol la sufríamos con la marcha de David Pecellín. Ya expuse las razones de la estupidez, y no tiene mucho sentido volverlas a repetir siendo las mismas. La única razón de volver de […]


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